Por definición, se considera a las presentaciones como "efectivas" o "eficaces", cuando estas tienen la capacidad de lograr el efecto esperado sobre la audiencia: ser comprendidas, recordadas e influir en el pensamiento o comportamiento de las personas. Sin embargo, no siempre resulta sencillo alcanzar este desafío; más aún, teniendo en cuenta el rápido avance en la implementación de nuevas técnicas multimediales.
Ante este contexto, sin dudas, se vuelve fundamental adquirir un correcto uso de los recursos tecnológicos (auxiliares de apoyo, presentaciones en Power Point, Impress, Keynote, etc.), como así también, calidad y efectividad en el manejo de la palabra hablada, para así garantizar el éxito esperado.
Saber qué decir y cómo preparar una exposición, poder encontrar un equilibrio en la incorporación de elementos audiovisuales y optimizar el tiempo disponible - en pos de transmitir nuestras ideas con precisión y claridad -; son sólo algunos de los objetivos que trabajamos en clase.